Un poco de historia

Esta historia comienza en 1978, con un primer restaurante de inconfundible perímetro octogonal, construido en fibra de polyester .

Por entonces se llamaba Órdago, un nombre que hacía alusión al juego de mus al que Juan Cejas, propietario del local, era –y es- muy aficionado (Collar de Gran Maestro, único en Andalucía, otorgado en 1991).

De aquella primera etapa aún se conserva un buen puñado de clientes fieles –yo mismo-  que entonces prolongábamos  la sobremesa entre partidas de cartas, amarracos que iban cambiando de manos o, también, sorpresas como las de aquellos  espectáculos que surgían espontáneamente cuando empezaban a sonar los primeros acordes de una guitarra y, en cuestión de minutos, la tarima del comedor ya era un tablao en toda regla: las mesas se apartaban de un modo natural haciendo un corro y la tarde se tocaba con la noche mientras disfrutábamos, animados por Juan, un incomparable maestro de ceremonias, que nos sorprendía bailando  sevillanas sobre una banqueta.

En 1982, animado por el éxito de aquellas tardes y guiado por su espíritu emprendedor, Juan decidió inaugurar en Málaga otro negocio. Así nació Gloria Bendita, concebido aquel como local nocturno, un tablao que se convertiría desde ese año al de su cierre, en 1989, casi en una institución por su éxito y por el nombre de los artistas que  por allí pasaron (Lola Flores, Rocío Jurado, Cantores de Hispalis, El Fary, Manzanita…).

En medio de aquel éxito, el restaurante Órdago, en Benalmádena Costa, se demolía en 1985 para ser reconstruido, esta vez, de ladrillo, con un aspecto más sólido pero el mismo buen ambiente del primero y en la misma parcela de playa.

En 1987, sin embargo, el MOPU instó a todos los chiringuitos a cambiar su aspecto para ofrecer una línea de costa con arquitectura más homogénea y, de nuevo, hubo que demoler y adaptarse a los nuevos parámetros comunes que exigía la ley. Por ese motivo, Órdago desapareció del paisaje de la playa Malapesquera durante un año completo y por fin, en 1989, se volvía a inaugurar, esta vez como Gloria Bendita, nombre registrado en propiedad,  con la esperanza de que este bautizo trajera al negocio la misma suerte que había tenido el tablao en su etapa de máximo esplendor.

Por tanto, Gloria Bendita, tal como lo vemos ahora, renació en 1989 con muchos más metros construidos, un sótano enorme, servicios para camareros y todas las instalaciones renovadas y en regla para un establecimiento que quería seguir siendo ejemplo de profesionalidad en el sector de la restauración y  sinónimo de calidad . Muestra de que no ha habido un desvío de aquella trayectoria es la Medalla de oro, concedida por  Radioturismo – con el asesoramiento del aula internacional de catadores (AULINCAT)- al Restaurante como reconocimiento a su positiva labor desarrollada en el sector hostelero dentro de la comunidad Andaluza, el 13 de mayo de 2013.

Es una satisfacción que algunas historias tengan un final (a día de hoy) tan feliz como merecido.

 Manuel Lagunilla Esteban, Cliente desde 1982 y amigo.


 


 


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